¡Yo puedo!

La vida es maravillosa, de eso no cabe duda, sin embargo no toda nuestra existencia es un camino de rosas. La vida nos pone a prueba en infinidad de ocasionespasamos por situaciones duras, difíciles, que nos pueden dejar bloqueados en un primer momento, sin capacidad de reacción. Pero es ahí, justo ahí cuando la vida se nos viene abajo, cuando realmente somos conscientes de nuestra fuerza interior, de nuestra fortaleza.

¿Cuántas veces has visto a una persona cercana pasar por un momento complicado y aún así seguir manteniendo el sentido del humor, y preguntarte… ¿Cómo después de todo por lo que ha pasado, sigue con una sonrisa en la boca? ¿De dónde saca la energía para seguir adelante? ¿Cómo puede hacerlo? ¿De qué clase de persona estamos hablando?

¡Hablamos de Resilientes!

Si, resilientes, porque la Resiliencia es la capacidad que tiene el ser humano para afrontar las adversidades de la vida, superarlas, transformarlas y salir fortalecido de la experiencia. Se trata de un término derivado del latín, del verbo, resilio, que significa “saltar, rebotar, resistir cualquier agresión o daño”.

“Las personas resilientes se caracterizan por tener una actitud positiva, autoconocimiento, control y confianza, ser creativa… ¡Saben sacar lo mejor de sí mismas! Las personas resilientes ven el lado menos malo de las cosas, y nunca se dan por vencidas”.

Y a propósito de resiliencia y de resilientes, te invito a reflexionar sobre esta frase de Michael Jordan:

Los obstáculos no tienen que detenerte. Si te encuentras con un muro, no te des la vuelta o te rindas. Averigua cómo escalarlo, atravesarlo o rodearlo”.

El triunfo no está en preguntarnos ¿por qué me pasa esto a mí?, si no ¿cómo hago para superarlo?

¡Tú también eres o puedes ser un resiliente!

Llegados a este punto,déjame decirte que… ¡Tú también eres o puedes ser un resiliente!

Todos nacemos con la capacidad de ser resilientes, lo único que tenemos que hacer es desarrollar la resiliencia, entrenarla… y empezar a mirar las cosas desde otra perspectiva.

Dijo en una ocasión Friedrich Nietzsche que “aquel que tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo“. Y qué razón tenía… Si navegamos por internet, encontraremos grandes historias de personas famosas que son resilientes: Frida Kahlo, Malala Yousafzai, Helen Keller, Paulo Coelho o Nelson Mandela, son sólo una pequeña parte de esta clase de superhéroes que cuando la vida les puso al límite, sacaron la fuerza y la voluntad necesaria para continuar adelante y salir fortalecidos.

Te invito a que investigues sus historias, sus vidas, sus circunstancias, sus luchas, sus resultados… y te preguntes… Si ellos pudieron… ¿por qué yo no?

 

Niños resilientes. La historia de Candela.

Pero no solo los adultos pueden desarrollar y poner en práctica esta capacidad. Los niños nos dan una lección sobre resiliencia en estado puro. Uno de los casos más recientes, lo vemos reflejado en Candela, la niña que en marzo del 2013 ingresó en el Hospital Sant Joan de Déu donde le diagnosticaron leucemia.

Carmen, una voluntaria del centro le enseñó a hacer pulseras para distraerse durante las largas horas que pasaba en el hospital, y ella a su vez le enseñó a sus dos amigas, Daniela y Mariona, quienes comenzaron a venderlas para recaudar dinero para el hospital. También, en la planta ocho aprendieron a tejer pulseras de hilo que se vendían a tres y cinco euros, y a día de hoy, las “pulseras Candela” han conseguido recaudar un millón de euros para la investigación del cáncer infantil.

Ella, Candela, ha conseguido darle la vuelta a la historia, su historia, y transformar una vivencia triste y dolorosa en una maravillosa campaña solidaria con la que ayudará a multitud de niños.

Desde aquí queremos darle las gracias a Candela y a todas las personas resilientes por ser un maravilloso ejemplo de lucha, superación, valentía y enseñanza.

Y no queremos finalizar este artículo sin hacer una mención especial a Bimba Bosé, fallecida el pasado lunes a consecuencia de un cáncer de mama que tiempo más tarde se convirtió en una letal metástasis. El final es triste sí, pero nos tenemos que quedar con la gran lección de vida que nos dejó. Ella nunca se rindió, luchó hasta el final, y aunque sabía que la batalla era dura nunca perdió la esperanza y las ganas de vivir. Continuó haciendo su vida normal; viviendo el día a día con confianza e ilusión, y unas fuertes dosis de optimismo y coraje.

 

Recuerda siempre: la vida es 10% lo que te pasa y 90% cómo te lo tomas”.

 

 

©  Yolanda Rincón

Psicóloga, Máster en Sexualidad y Terapia de Pareja

AB Minerva Psicólogos

 

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